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martes, 27 de agosto de 2013

La Forestal vuelve a escena

[reportaje en El Ciudadano de Rosario, por Paulo Menotti]

En un texto que ejerce una nueva lectura de la masacre obrera perpetrada por la mano armada de La Forestal, su autor, Alejandro Jasinski, indaga acerca de la empresa, la revuelta y la sindicalización aportando nuevos datos historiográficos.



“Nunca sabremos cuántos fueron los trabajadores del chaco santafesino masacrados por La Forestal en 1921. Sólo los socialistas del diario La Vanguardia se animaron a calcular, por entonces, nada menos que entre 500 y 600 muertos. En las crónicas de aquellos días se leía: “Se cazan obreros como se cazan aves”, “Se los acorrala en los montes, se los hiere y mutila”, sostiene Alejandro Jasinski en su libro Revuelta obrera y masacre en La Forestal: Sindicalización y violencia empresaria en tiempos de Yrigoyen, que será presentado este jueves 29, a las 19, en el Cefma-La Toma (Tucumán 1349) y que contará con la presencia de Mónica Marangoni, la hija de Gastón Gori, quien fuera el primer relator de los sucesos trágicos en el norte santafesino.

En este trabajo, el autor relata de manera fluida y simple, los sucesos que llevaron a que los trabajadores de la empresa dedicada a la forestación y a la industrialización del tanino en el norte de Santa Fe, a luchar por mejores condiciones de trabajo. En una entrevista con El Ciudadano, el historiador y periodista también relata el trágico desenlace de esa lucha que culminó en una masacre.

—¿Por qué hablar nuevamente de La Forestal?

—Primero porque hace mucho que no se escribe sobre el tema. Hay que pensar que La Forestal fue una compañía británica que se estableció en los inicios del siglo XX. Esa empresa tuvo una extensión de dos millones de hectáreas, 400 kilómetros de ferrocarril, puertos, cinco fábricas, aserraderos y reconvirtió todo el norte de la provincia, la reorganizó de acuerdo a su necesidad, cerrando fábricas que ya existían. Ordenó el territorio de acuerdo a su estrategia de acumulación que estaba dirigida desde Londres. También hay que pensar en la realidad de los pueblos del norte de Santa Fe. En ese sentido es necesario preguntarse por qué la provincia está tan dividida entre norte y sur, con características tan diferentes. Uno se anima a decir que el norte se parece más a provincias como Corrientes. Eso tiene que ver con La Forestal porque, esa empresa, apenas llega, bloquea todos los proyectos de reconversión industrial, como el de la colonización que se había realizado en el sur santafesino. También, hay que reflexionar en la cuña boscosa, árboles centenarios que desaparecieron, y eso se debe relacionar con las políticas extractivas del presente, ¿cómo pensarlas? En 60 años, esa empresa dejó sin recursos al norte provincial, porque después La Forestal se fue a África. En segundo lugar, se trata de una historia de violencia empresaria. No sólo cuando se hace explícita en el año 1921, con una masacre de la que no se sabe el número de muertos o exiliados. Sabemos que fueron muchas las víctimas fatales, que hubo torturas de todo tipo, quema de ranchos, expulsiones. Esa violencia también se expresó en el terror que quedó impuesto después de la masacre y desde allí pensar cómo se retomó la vida cotidiana dentro de la fábrica, en dominio total de la compañía. La violencia se ejerció a través de las armas y de otras herramientas como el manejo de toda la vida comercial y económica de los pueblos. La gente sabe que si la empresa cierra, se queda sin trabajo. Quien no tiene empleo en esa empresa, no tiene razón de ser en ese territorio. Quien tenía su casa, sabía que estaba plantada en la propiedad de La Forestal. Nadie podía proyectar una casa de material porque se la podía sacar la firma. El hospital, las escuelas las ponía el gobierno pero dependían de La Forestal. También la policía.

—¿Qué fabricaba La Forestal?

—La fábrica se dedicaba a la producción de tanino que sirve para curtir cueros. Se consigue mediante un proceso complejo a partir de la pulverización de troncos de quebracho, los hacen completamente aserrín. Ese proceso tiene malas condiciones de trabajo para los obreros. Luego se llega a un producto final, el tanino, que en ese momento eran piedritas que se exportaban. En la década del 10, La Forestal tiene cinco fábricas en pleno funcionamiento. Las de Villa Felisa, Villa Guillermina, Villa Ana, Tartagal y La Gallareta. Allí se concentra el corazón, el negocio de La Forestal. Desde esos lugares es desde donde surge el movimiento sindical. Hasta ahora se decía que fueron los obreros del monte quienes habían comenzado la protesta y no es así. Fueron los obreros de la fábrica quienes motorizaron la sindicalización del Chaco santafesino. Hacia fines de 1918 aparece un primer registro de movimiento sindical con una huelga en Villa Guillermina.

—¿Por qué surge la sindicalización?

—La sindicalización surge obviamente por las paupérrimas condiciones de trabajo de los obreros en todos los sectores, y en esa información coinciden viajeros, el gobierno y la prensa. Sin embargo, un reclamo que llama la atención es que piden que los gerentes traten con respeto a los trabajadores. Hay un problema historiográfico y es la poca producción sobre el tema. Si se rastrea está el clásico libro de Gastón Gori que es un muy buen punto inicial, un texto clásico para arrancar el análisis, que abre un montón de líneas y también de preguntas. Antes de 1918 no hay registros de movilización obrera. Lo que se encuentra es nada más que sobre marítimos y ferroviarios, que eran quienes se contactaban y organizaban. Hay quejas, petitorios pero no organización. En 1911 hay organizaciones mutualistas, de ayuda mutua, y lo importante es que los referentes de esas organizaciones van a estar después a la cabeza de otras de carácter sindical. También se debe destacar que esos dirigentes habían sido puestos por la compañía pero más tarde se oponen a la misma. La Forestal tuvo siempre como política el intento de control absoluto. Armó agrupaciones bajo su consentimiento y desplazó a quienes no le obedecían o quienes eran conflictivos.
En las primeras huelgas de 1919 y 1920, encontramos a estos pioneros gremialistas, a delegados de la Fora IX, y reclamos típicos de los trabajadores. En ese último año, el movimiento sindical del Chaco santafesino se acopla a lo que sucede en todo el país. Se pide reducción de jornada de trabajo y salario, pero también demandas de vida cotidiana. Mejoras del servicio eléctrico, del agua. En esa época se forma el Sindicato de Obreros del Tanino y Anexos de La Forestal.

—¿Los obreros que se organizan son criollos o inmigrantes?

—Son criollos, correntinos principalmente. Yo hago un estudio sobre la población del norte santafesino y no encuentro inmigrantes extranjeros. Bialet Massé, en 1904, calculó el uno por ciento de extranjeros en esa región. Sí existió una clara división en el interior de las fábricas y en los pueblos con respecto a los extranjeros. Los criollos son los laburantes de la fábrica y el monte; los extranjeros son los administrativos, los empleados jerárquicos. En la novela de Roberto Vagni, Tierra extraña, el protagonista es un muchachito que recorre los corrales de La Forestal y va y viene. Él ve a un gerente como un presidente. Allí existe un contraste grande. Al mismo tiempo, destaca el progreso que significa La Forestal. En este punto se debe tener cautela porque hay una historia antes y otra después de la masacre de 1921. Desde entonces, la empresa piensa en cómo integrar a ese obrero que sufrió la represión. A partir de entonces los pueblos tanineros van a tener cierta prosperidad a diferencia de los montes que siguen estancados.

La represión de “Los cardenales”
Revuelta obrera y masacre en La Forestal: Sindicalización y violencia empresaria en tiempos de Yrigoyen se centra principalmente en el proceso de sindicalización y posterior represión de La Forestal, que va desde 1918 a 1921. En diciembre de 1919, el autor cuenta que se produce una gran huelga en la que triunfan los obreros porque la empresa cede a los reclamos. Sin embargo, desde entonces empieza otra lucha porque la patronal no cumple lo acordado y eso se transforma en un problema para la organización sindical sobre cómo hacer cumplir el acuerdo. Jasinski sostiene que el plan de la empresa es cerrar sus fábricas para doblegar totalmente a sus trabajadores y así se hizo. El historiador afirma que La Forestal armó un dispositivo represivo con una fuerza de seguridad que armó el gobierno pero fue pagada por la firma inglesa para su servicio, llamada la Gendarmería Volante (“Los Cardenales”). Con esta fuerza y frente a una creciente división obrera, La Forestal cerró sus fábricas, provocó un desbande y, por último, generó actos de rebelión armada que se transformaron en brutales persecuciones de “Los Cardenales” a los obreros con centenares de muertos.

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