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jueves, 25 de mayo de 2017

Juan Giovetti, un anarquista piamontés perseguido desde La Forestal a Río Negro

Imagen de archivo tomada por Hernán Scandizzo, de la División de Orden Social, fondo documental del Archivo Histórico de la Provincia de Río Negro.
[Por Alejandro Jasinski] - Juan Julián Giovetti. Cuando supe de él estaba investigando las huelgas y la masacre de La Forestal, en el norte santafesino, ocurridas en la segunda mitad del primer gobierno de Hipólito Yrigoyen. Hermoso personaje, esos que a los historiadores de tiempos lejanos nos despiertan las máximas curiosidades: ¡el "Menocchio" de Carlo Ginzburg! (1). El escritor Gastón Gori lo había transformado en un ícono de la rebelión de los trabajadores del quebracho, porque la prensa había destacado su publicación Añamembuí ("Hijo del diablo", en guaraní) que al parecer molestaba tanto a los directivos de la compañía inglesa. A lo largo de mi investigación, surgieron algunas pinceladas más, que confirmaban la centralidad de Giovetti que había intuido Gori.

Giovetti se había establecido en Villa Guillermina en algún momento entre la instalación de la fábrica y los momentos de las huelgas, es decir, entre 1903 y 1918. Era mecánico electricista en dominios de La Forestal. No sabemos si trabajaba para la compañía o para el Ferrocarril Santa Fe, entonces en manos de una compañía francesa. Lo cierto es que La Forestal nunca tomó la decisión de despedirlo, como con otros trabajadores, y la forma de deshacerse de él tomó ribetes más complejos. Debió recurrir al Ministerio del Interior, a la Justicia Federal y a la Policía Federal, para que se librara un pedido de detención por su supuesta participación en la quema de los talleres ferroviarios en Cruz del Eje. Estaba requerido por un juez federal de Córdoba. En 1917 y 1918 habían tenido lugar aquellos violentos episodios en el pueblo cordobés. ¿Habría entonces Giovetti partido hacia Villa Guillermina? 
La policía departamental de General Obligado, subvencionada por la compañía de tanino, detuvo a Giovetti el 19 de abril de 1920. Apenas anoticiados, los trabajadores de Villa Guillermina realizaron multitudinarias asambleas. Los tensos encuentros no alcanzaban puntos de acuerdo. La "cuestión Giovetti" los ponía en una encrucijada. Hacía pocos meses, habían arrancado a la empresa un pliego de 35 puntos, después de una huelga general en todos los pueblos forestales que había durado un mes entero. Giovetti, delegado de los trabajadores, había sido uno de los oradores del acto principal en medio del conflicto. Ahora estaban en tensión por alcanzar el cumplimiento de los acuerdos. ¿Había que declarar la huelga de forma inmediata, solicitando la liberación de Giovetti? Centenares de trabajadores se dirigieron a la fábrica al día siguiente, con el objetivo de detener la producción. El inmediato asesinato de un obrero y del gerente de la fábrica aquel día y el posterior desembarco de la asesina Gendarmería Volante fueron parte de la historia que siguió.
Imagen de archivo tomada por Hernán Scandizzo, de la División de Orden Social, fondo documental del Archivo Histórico de la Provincia de Río Negro.
A partir de allí, perdimos a Giovetti. De Villa Guillermina fue trasladado a Santa Fe, junto a una veintena de trabajadores detenidos. Los vericuetos de la investigación me llevarona dar con una nieta suya. A pesar de que desconocía todo acerca de él, esta mujer me contó que su abuelo había nacido en el Piamonte, en 1880. Que con posterioridad a los sucesos se había casado con una mujer misionera y que se habían establecido en Río Negro, donde tuvieron dos hijos. Nada más, hasta ahora, que recibí un inesperado correo electrónico del colega Hernán Scandizzo, que da muestras de las más loables prácticas solidarias en los gremios de periodistas e historiadores.
No alcancé a leer entero ni el primer párrafo que fui directamente a abrir las imágenes adjuntas en el email. Me quedé atónito: de frente y de perfil, un hombre mayor, más gordo y pelado de lo que mi imaginación había construido a puro capricho. Con cara de buenazo (sigue jugando el capricho). Allí está: Juan Julián Giovetti, personaje hermoso, digno de un extenso prontuario policial que lo signaba como un "peligroso ácrata". ¡Es él!, el mismo que despertaba los mayores enconos de la empresa que masacró a más de 600 de sus compañeros de trabajo poco despúes de su detención. 
Hernán Scandizzo me cuenta que se topó con él investigando el desarrollo del anarquismo en el Alto Valle del Río Negro entre 1920 y 1930. Giovetti se le apareció primero como paquetero y distribuidor del diario anarquista La Protesta, en San Antonio Oeste. Después, apareció en el Archivo Histórico de Río Negro, en las fichas de la División Orden Social. Allí figuraba con su nombre y el sugerente alias de "Literio Sonsculotte". La ficha policial confirmaba algunos datos: había nacido en Torino, capital del piamonte italiano, el 4 de diciembre de 1880. A la Argentina llegó el 13 de noviembre de 1900, con 19 años. En 1931, un informe señalaba que ejercía -todavía- el oficio de mecánico. En esa época, lo investigaba la policía de la Capital Federal, la de Río Negro e incluso el agente consular de Italia en Patagones solicitaba en 1933 a la policía del Territorio de Río Negro antecedentes policiales y judiciales del "súbdito italiano". Hacia los años 50, el Comando de Comunicaciones de la 6ta División de Ejército de Neuquén pedía información sobre él. 
Nunca supe con certeza si Giovetti pertenecía al anarquismo o era miembro del más heterogéneo mundo de la Fora IX. En 1920, antes de su detención, la prensa que cubrió los conflictos de fines de 1919 signaba que todos lo respetaban y le llamaban "compañero". Las sospechas de que debía estar más cerca de las ideas del arnarco-comunismo, me las confirmó Hernán, al señalarme el prontuario de Giovetti confeccionado por la Policía de la Capital Federal. "Ácrata peligroso", "activo propagandista del diario La Protesta en las provincias de Entre Ríos y Córdoba", "venta y distribución de folletos subversivos". Hasta 1930, era suscriptor de La Antorcha y también lo había sido de El Libertario, prensa de la anarco-bolchevique Alianza Libertaria Argentina existente en la década de 1920. 
Quizá en algún momento volvamos a saber más de Juan Julián Giovetti. Una imagen nos da mucho, satisface muchas de nuestras apetencias historiadoras, pero también vuelve a abrir nuevas preguntas sobre este peculiar personaje que vino del Piamonte y que tan poco, por suerte, se parecía a los inmigrantes que imaginó la Generación del 80.


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(1) Domenico Scandella (Menocchio), era un molinero friulano que vivió en el siglo XVI. El historiador italiano Carlo Ginzburg realizó una fantástica investigación, "El queso y los gusanos", indagando las formas y contenido de la cultura popular de aquellos tiempos a partir del extraordinario pensamiento de Menocchio.

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